Alguien me está esperando ahí afuera
entre la escarcha y el fuego, el resplandor harapiento de los elementos,
la voz ronca de quien ordena las galaxias
según su nombre auténtico y se coloca un manto estrellado
sobre los hombros y la híspida, electrizada cabellera
cayendo como rayos y truenos sobre mi piel clueca,
el cántico hechizado de las viejas sirenas, el grito
del ángel y el clamor de las comparsas
camino del infierno o de la tierra,
la presencia escondida y difusa con la que llevo intercambiando
secretos y suspiros desde siempre. Desde el principio
de las constelaciones, los astros, mi edad verdadera.

Arqueología subterránea

Nos han encerrado en una simple gota de agua. Nos entregaron un sobre lacrado con todas nuestras pertenencias. Sabemos que en su interior sólo puede haber unos cuantos folios escritos con caligrafía apretada, unas hebras de vello reseco y unas gotas de perfume sobre la tinta desleída de unas pocas palabras, pero no podemos abrirlo y confirmar su contenido – por eso seguimos escribiendo.

Intentamos recordar.

[ Pero esta especie de burbuja parece tener vida propia. De repente estalla, como si fuera una célula enferma, y dicen que se descompone en otras muchas, pero eso no podemos asegurarlo. Sólo sabemos con certeza que cada vez quedamos menos aquí adentro y se va extendiendo el rumor de que los desaparecidos, aunque invisibles, siguen todavía entre nosotros. A veces, hasta nos parece oírlos, cuando llenamos sus tumbas con la leche fría del alba y los canes negros gimen, entonces, asustados ]

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De  Los pliegues ocultos

Editorial Calima. Colección Territorios 2006

[…]

23/06/2015


Esta generación no verá satisfechas sus ilusiones

y la próxima no sabrá reconocer el mérito

de este trabajo a contracorriente

de construir a medias y destruir por completo.

 

Pasión Impresa, 1984noesdificil

Hipertelía, 1982

30/04/2015

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Poema de papel

28/04/2015

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Voy desapareciendo poco a poco. Lo sé,
aunque intente ignorarlo. Ordeno mis papeles
y un rumor decreciente me indica que el tiempo
va cerrando sus círculos y agotando mis oraciones.

Sin embargo, también sé que el tiempo no cierra
ni agota nada.
                       Sólo hace que ir pasando páginas
en busca de la hoja en blanco
donde estampar el último sello y ni una palabra de más.