Inédito en marcha 2

14/04/2015

Pero estas manos moldearon el barro húmedo y construyeron

templos y estatuas, áticos entre las nubes y buhardillas

desde las que entrever el mundo sin ser visto. El viejo Juan 

me mira, mientras el joven Juan corretea y yo los observo 

a ambos y los sé iguales y el mismo, la misma sombra 

oblicua que se busca sin hallarse y se pierde en sí misma; 

y así se culmina. Como aquel chopo de luz de Juan

Ramón Jiménez, en Madrid, contra el aire turquesa del otoño.

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