Alguien me está esperando ahí afuera
entre la escarcha y el fuego, el resplandor harapiento de los elementos,
la voz ronca de quien ordena las galaxias
según su nombre auténtico y se coloca un manto estrellado
sobre los hombros y la híspida, electrizada cabellera
cayendo como rayos y truenos sobre mi piel clueca,
el cántico hechizado de las viejas sirenas, el grito
del ángel y el clamor de las comparsas
camino del infierno o de la tierra,
la presencia escondida y difusa con la que llevo intercambiando
secretos y suspiros desde siempre. Desde el principio
de las constelaciones, los astros, mi edad verdadera.

polacra

De esta goleta trato en la página 31 de mi poemario El árbol de Teneré (Editorial Calima, 2012)

Avivamiento

08/10/2014

 

Esta es la hora de mirarse a los ojos y de atender a la complicidad absurda del discurso o del deseo. De iluminar el perfil oblicuo del rostro y caer al suelo, de inmediato. De arrastrarse hasta donde la ceniza revolotea y crepita. De prender, entonces, fuego a todo: afuera y adentro. Al hogar y al paisaje, a la conciencia y a sus zonas de sombra; y que el cuerpo y el alma rindan, finalmente, sus oraciones conjuntas, los últimos efluvios simultáneos de su ser en el tiempo.

 

01/03/2011

En estos momentos no tengo ni un sólo poema inédito. Ni uno…

Podría hablar ahora de vacío o de plenitud, pero, en ambos casos, sería una solemne estupidez. Me callo.