Escrito en el Moleskine 3
diciembre 29, 2011
Hace frío y la escarcha sepulta las líneas de mis manos, borra pasado y futuro, y dibuja ampollas de cristal que explotarían, seguro, si intentara acariciarte…
¿Documental o película?
diciembre 14, 2011
Contagio, o cómo narrar una catástrofe con la frialdad y precisión de un cirujano. Realmente digna.
Escrito en el moleskine: 2
octubre 8, 2011
Eternamente joven, decidiste
quedarte en un perfil de Facebook.
Allí te visitamos los que fuimos
tan jóvenes y hermosos como tú.
Escrito en el moleskine: 1
octubre 7, 2011
Está lo que descubres al cruzarte
con los ojos del miedo en plena noche.
42 folios
octubre 4, 2011
Qué hoja en blanco, cuál
agosto 21, 2011
1007
agosto 21, 2011
De repente la página en blanco se me antojó un lugar inhabitable. Ya han pasado 20 días desde ese instante y más de mil nuevos versos me tienen atrapado en su viaje. O en el mío.
Pero aún me falta lo más difícil, la poda palabra a palabra, línea a línea, estrofa a estrofa. Y la estructura global.
tiempo de elecciones
mayo 13, 2011
Como Blogger está de eterno mantenimiento aquí va el pdf de mi artículo de hoy en El Mundo.
La Telaraña: Tiempo de elecciones
Parece que andamos inmersos en una suerte de verbena electoral donde no falta de nada. Globos de látex y globos sonda. La bruma de siempre. Bildu. ETA. El fin y los medios. Las últimas subvenciones de Antich a las parejas lingüísticas de la OCB. Filias y fobias en las alturas, como si el mundo se hubiera detenido y fuera a arreglarse desde ese lugar de privilegio, que da en creer que todo es moldeable, que las necesidades y los deseos suelen coincidir, que la liturgia del poder acabará obrando el milagro desde su púlpito. No sé si será así.
Recorremos las ruinas de la crisis con el peso terrible de su recuerdo pero, también, con la leve esperanza de tiempos mejores. Lástima que ignoremos, quizá, que recuerdos y esperanzas están hechos del mismo material que el sucesivo día a día, esa mezcla de sudor y azar, orden y caos, libertad y engaño.
Con todo, doblo una esquina cualquiera y grupos de militantes -sin identificar- me alargan sus folletos ilustrados. Los tomo como quien recoge augurios; con poca fe o con ninguna. Pero me quedo observándolos. Acaso tengan un punto de entusiasmo del que carezco. En eso pienso, luego, al llegar a casa y ordenar la hojarasca según el color de sus banderías o el quebranto de sus siglas y objetivos. La clasifico como si ella fuera basura -esa metáfora de la vida- y yo un escéptico arqueólogo de la democracia. O del reciclaje selectivo. ¿No es lo mismo?


